martes, 21 de diciembre de 2010

¿Qué es una concepción del mundo? Manuel Sacristán

    Es una serie de principios que dan razón de la conducta de un sujeto. Normalmente esos principios o creencias que inspiran la conducta cotidiana del sujeto, aunque este no se los plantee de forma continua, vienen dados explícitamente en la cultura de la sociedad en la cual vive. Las concepciones del mundo propias de las culturas de la tradición grecorromana, suelen presentar unas pautas, por llamarlo de alguna forma, que vienen formuladas de manera muy concetrada y cosciente, en forma de credo religioso-moral o de sistema filosófico. La filosofía sistemática, es decir, la filosofía como sistema, apareció realmente como una lucha contra la religión, en vísperas del período clásico de la cultura griega; esta vio como las ciencias positivistas le iban arrebatando poco a poco los temas que trataba, por lo que acabo por intentar salvar su posición, o más bien su propia personalidad, a través de un repertorio de supuestas verdades superiores a las de la ciencia. 

    La filosofía como sistema pretende, de forma más o menos clara, dar de sí por razonamiento el contenido de las ciencias positivas; pero se puede afirmar que este intento fracasó de forma rotunda a mediados del siglo XIX, debido al propio fracaso del sistema filosófico llevado a cabo por Hegel, del cual se puede decir que fue el más ambicioso en cuanto a objetivos planteados. La principal causa de este fracaso, en el ámbito del conocimiento, sería la constitución definitiva del conocimiento cientifíco positivo durante la Edad Moderna. Este es un conocimiento que se caracteriza fundamentalmente por su intersubjetividad y también por su capacidad para posibilitar previsiones exactas, aunque sea cada vez en mayor medida a costa de crear y utilizar términos totalmente artificiales. Cuando decimos que un conocimiento es intersubjetivo, nos estamos refiriendo a que todos aquellos individuos con la capacidad necesaria, entienden la formulación de este de la misma manera. La filosofía sistemática carece de esta característica, y como el poseerla da una tranquilidad además de un gran rendimiento al individuo, quién esta en posesión de ese conocimiento va sustituyendo la idea que se tiene de las cosas por la suya propia. 

    Para poder hablar de una verdadera concepción del mundo, en esta debemos de encontrar postulados relativos a la existencia o no de Dios, a si el Universo es finito o infinito, a si estas cuestiones tienen sentido o por el contrario carecen totalmente de él, etc, y estos postulados nunca podrán ser sometidos a prueba empírica alguna, ni para demostrar ni para tirar por tierra, a diferencia de lo que ocurre con las ciencias. Si una idea del mundo coge a la ciencia como único instrumento para tener conocimiento real, esta claramente por delante y por detrás de la investigación positivista. Por detrás porque irá a remolque de los resultados de esta, y por delante porque al ser ella misma una visión rotunda de la realidad influirá en la propia investigación positiva. 

    La concepción materialista y dialéctica del mundo supone la concepción de la filosofía no como un sistema superior a la ciencia, sino como un nivel de pensamiento científico: el de la inspiración del propio investigar y de la reflexión sobre su marcha y sus resultados. Esta idea del mundo no puede querer más que explicitar la motivación de la ciencia misma. Esta motivación es el principio de que la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos, en el mundo, y no en lugares ajenos o superiores a este. Esto de que el mundo debe ser explicado en base a si mismo, supone el primer principio de la visión marxista del mundo, que conocemos como materialismo; el otro prinicipio de esta visión es la dialéctica, el cual esta basado en las limitaciones del hacer científico-positivo. 

    La ciencia practica un análisis reductivo que tiende a desviar elementos cualitativos, para centrarse exclusivamente en el control de relaciones cuantitativas o por lo menos vacías materialmente; este tipo de análisis tiene normalmente éxito. La transformación de fenómenos diferentes en homogéneos, sobre todo desprovistos de perspectivas cualitativas, permite introducirse perfectamente en la realidad, ya que facilita plantear cuestiones verdaderas a la naturaleza, al igual que hacer previsiones, que si se dan, reafirman las hipotésis sobre las que se basan, y sino las falsean. Dicho análisis permite a largo plazo que se desarrolen mejores conceptos. Comprender el mundo tiene que llevar a su vez a una determinada comprensión de las totalidades concretas, ya que la práctica del individuo no sólo hace frente a la obligación de entrar a través del análisis reductivo en la naturaleza, sino además tiene que tratar y conocer las concreciones reales, que es lo que la ciencia positivista no puede hacer. 

    La vision marxista intenta comprender la situación concreta e individual (esto es dialéctica) sin elaborar más perspectivas de la misma que las que se obtienen de su abstracción y del propio análisis reductivo (aquí es materialismo). En el plano de la dialéctica, con concreciones nos estamos refiriendo a los individuos y a las formaciones particulares que se han desarrollado a lo largo de la historia. También el universo, como un todo que no puede darse en base al análisis científico positivo, sino de forma dialéctica, sobre la base de los resultados obtenidos por dicho análisis. 

         

        

domingo, 12 de diciembre de 2010

Próxima parada, ¿Portugal?

    Después de los rescates económicos llevados a cabo por la U.E. y el FMI sobre Grecia e Irlanda, ¿la próxima intervención será la de Portugal? Se ciernen nubarrones sobre la economía de nuestro vecino; a un crecimiento rídiculo del PIB (entre el 0 y el 1%, habiendo por tanto temor al estancamiento) se une la desconfianza de los "malvados" mercados internacionales sobre las entidades crediticias portuguesas (sobre sus bancos). Estos no han sido despilfarradores, por lo menos no tanto a como acostumbra un banco y por supuesto mucho menos que sus colegas irlandeses, lo que ocurre es que su capacidad para refinanciar la financiación interbancaria va de la mano de la solvencia del soberano; esto quiere decir, que como los bancos extranjeros no se fían de que el gobierno portugués pueda hacer frente a sus pagos, es decir, a pagar los intereses derivados de la compra de su deuda, no permiten a los bancos lusos (sus deudores en este caso) renegociar su deuda, lo que convierte a estos en parte del problema. 

    Mientras que en el caso de Irlanda, el FMI y la U.E. actuaron (a petición del gobierno irlandés) porque el pánico creado por la falta de liquidez de los bancos irlandeses (al estar endeudados) amenazaba con minar la propia financiación del Estado, el actual presupuesto de austeridad de Portugal intenta resolver el problema contrario. Los miedos a la solvencia soberana están impidiendo a los bancos que refinancien sus deudas; el coeficiente de capital (que es el dinero propio que tienen los bancos, sin contar el dinero de sus clientes que supone la mayoría) no es alto pero tampoco lo son sus pérdidas; la mayoría de los bancos portugueses supera ya la proporción del 7% de capital puro de máxima calidad fijada por Basilea III, y los que no llegan tienen hasta el año 2018 para alcanzarla. Los bancos lusos no son muy grandes y la mayoría posee hipotecas bastante estables. Pero el problema lo encontramos (otra vez) en la financiación; los préstamos obtenidos por los bancos portugueses superan sus depósitos lo necesario como para que el sector tenga que renegociar más de 28.000 millones de euros de dinero prestado por los bancos extranjeros antes de que finalice 2012. 

    El temor a que el Estado no se pueda hacer cargo de la devolución, en el primer trimestre de 2011, de 10.000 millones de euros de deuda soberana a medio plazo, ha hecho que se disparen los diferenciales de deuda, es decir, que el gobierno tenga que pagar más intereses para poder colocar esta en el mercado. Esto provoca que los bancos lusos no puedan obtener créditos interbancarios, de manera que tengan que recurrir a los fondos de recompra del BCE, el cual en estos últimos días ha paliado de alguma forma la situación al comprarle bonos al gobierno portugués; esto llega tarde pero esperemos que la situación no sea irremediable. El coste derivado de asegurar la deuda del principal banco del país (el Espirito Santo) por miedo a que caiga en impago, se ha doblado hasta superar los 700 puntos básicos desde agosto, lo que refleja que apoyar a este banco, aunque sea el principal del país, ya no supone una solución a largo plazo. 

    Así que llegados a este punto los bancos tienen dos posibles salvadores: por un lado encontraríamos el intento del gobierno portugués de reducir el déficit a deuda corriente, principalmente mediante un recorte del 5% de los salarios de los funcionarios y con una subida del IVA. Los dirigentes esperan que estas medidas junto con otras más, sumadas al rescate de Irlanda, reabran los mercados. Sino sucede así y la confianza en los bancos portugueses se debilita aún más, esto agravará los problemas lusos. El otro salvador es menos benevólo (el FMI y la U.E.) ya que obligaría al gobierno portugués a llevar a cabo un plan de ajuste brutal, que paralizaría durante un tiempo de forma definitiva la ya maltrecha economía lusa, es decir, estaría unos años sin crecer. Si se llega a esa situación ya no tendrá mucha importancia si los bancos son o no culpables, porque el mal ya estará hecho.  

domingo, 5 de diciembre de 2010

Irlanda

    Estos últimos días Irlanda ha tenido que ceder y solicitar a la U.E. y al FMI un plan de rescate económico, como le ocurrió a Grecia, para salvar su maltrecha economía; ¿cómo ha llegado Irlanda a esta situación? Pues ha llegado porque ha dejado campar a sus anchas a los bancos; porque es lo que suele ocurrir en un país cuando sus gobernantes, sus empresarios y sus ciudadanos, permiten que se infle una burbuja especulativa tan grande. Es lo que pasa cuando uno se abandona a la liberalización de los mercados, a la desregulación de la economía y del sistema financiero o a un gasto público paupérrimo. 

    Irlanda era a mediados de los años 80 del siglo pasado uno de los países más pobres de Europa, casi no tenía sector empresarial, tenía que hacer frente (de forma que se endeudaba cada vez más) a un generoso Estado de Bienestar, y tenía una inflación y unos tipos de interés que no ayudaban nada. Es entonces cuando de forma sorpresiva nace el milagro económico irlandés, el famoso "Tigre Celta", basado principalmente en recortar el gasto del Estado para reducir el déficit público, en mantener los salarios bajos, en rebajar la inflación y los tipos de interés, y sobre todo una clara política de bajar los impuestos, especialmente el de sociedades (lo que pagan las empresas, siendo de los más bajos de Europa), para atraerse a las grandes multinacionales; de esta manera la economía irlandesa (el PIB) creció a una media del 6% en los últimos 15 años. Las cosas no iban mal, Irlanda crecía de forma saludable, basándose en la competitividad y en las exportaciones, pero a finales de los años 90 se entro en una espiral que condujo a una burbuja especulativa que se ha pinchado con la actual crisis. 

    Se creo una burbuja inmobiliaria y crediticia enorme debido a que el dinero emanaba por todos los sitios; como ha ocurrido en España, los irlandeses entraron en el juego de pagar por los pisos lo que demandaban las inmobiliarias, de ahí que cada vez fueran costando más y más, y se solicitarán créditos a diestro y siniestro, como la situación económica era boyante los bancos los daban, pero ha llegado un momento en que no se puede pagar lo que se pide por un piso y las familias han acabado endeudandose con los créditos. La burbuja ha explotado en la cara del Estado y de los bancos; los primeros por mirar para otro lado y los segundos por lucrarse con la construcción, ya que como la situación económica era buena, daban créditos a todo el mundo (por eso de los intereses), llegando un momento en que ellos mismos se endeudaban, porque para seguir concediendo dinero tenían que pedir a su vez créditos a los bancos extranjeros, los cuáles también han salido perdiendo con la caída del "Tigre Celta". 

    Cuando un sector como la construcción supone más del 15% de la riqueza de un país y 1/5 parte del empleo, es normal que cuando se pincha la burbuja, la caída de este sector arrastre consigo a toda la economía y a un sector financiero metido de lleno en dicho sector y culpable de esta burbuja; como se van a construir pisos si nadie los puede comprar y sino se construyen viviendas para que tener a los trabajadores empleados. 

    El gobierno irlandés en vez de que pagarán los culpables lo que hizo fue socializar las deudas, es decir, transformo una deuda privada, como era la contraída por los bancos irlandeses, en una deuda pública, ya que insuflo dinero de los contribuyentes para acabar con ella, de forma que el Estado es el que se endeuda y los bancos ven arreglado su problema y se van de "rositas". Las deudas de los bancos irlandeses han terminado por convertirse en endeudamiento público. De esta forma el Estado al endeudarse, no va a poder hacer frente a muchos pagos, y es aquí cuando solicita el rescate a la eurozona; pero claro este plan de rescate no es gratuito, no solo por los intereses a pagar (mayores que en el caso de Grecia) sino porque viene acompañado de la obligación de llevar a cabo un fortísimo plan de austeridad por parte del gobierno irlandés, que entre otras medidas supondrá el despido de cerca de 25.000 funcionarios, la reducción del sueldo de los que si conservan su puesto, una bajada del salario mínimo, una subida de la mayor parte de los impuestos y un recorte en todas las  partidas de gasto de lo que conocemos como Estado de Bienestar. 

    Sin entrar ya en que este plan de austeridad (impuesto por la U.E. para aprobar el plan de rescate) es erróneo intelectualmente, no va a conseguir lo que busca y que va a acarrear futuros problemas para la economía irlandesa (se habla ya de la posibilidad de década pérdida), es fundamentalmente injusto en el reparto de responsabilidades, ya que el ciudadano irlandés no tiene porque pagar los errores de la banca irlandesa y extranjera (cegadas ambas por su afán de dinero). Al final siempre pagan los platos rotos los mismos, los ciudadanos de a pie, es verdad que han hecho cosas malas, como vivir por encima de sus posibilidades, pero el castigo es demasiado. Como puede ser que unos individuos que se dedican a especular se salgan con la suya y no paguen por lo hecho; la respuesta a esto hay que encontrarla en el corazón mismo de este capitalismo salvaje que nos gobierna, los gobiernos no pintan nada aquí los que mandan son los mercados.

   

jueves, 25 de noviembre de 2010

Las Marcas

    En la economía actual, uno de los principales paradigmas cuya naturaleza es estrictamente la de informar, es el de las marcas. Una marca configura toda una red de asociaciones de ideas, valores y experiencias que se suceden en la mente de las personas devenidas en consumidoras. Hasta la década de los setenta del siglo pasado, las etiquetas de la ropa con sus logos solían aparecer ocultas o como pequeños distintivos del diseñador; hoy en día eso ha cambiado, esos pequeños signos se han exagerado hasta llegar a confirmar el estilo de vida de quiénes las usan, transformandolos además, en ejércitos de avisadores ambulantes de los contenidos identitarios que supone adscribirse a las marcas. El capitalismo industrial propio del siglo XIX y comienzos del XX, se ha ido convirtiendo con el paso del tiempo en capitalismo cultural, y el poder simbólico de las marcas pasa a asumir una posición de preponderancia, el de ser portadoras de significados culturales colectivos, traspasados individualmente. 

    Las marcas, más que " marcas de productos" devienen en "marcas de conceptos o estilos de vida" que nos venden identidad personal o de grupo a quiénes las consumen. La unión a las marcas supone a su vez una adhesión a determinados valores, creencias y formas de ser que diferencian a quiénes se unen a ellas. Las ganas por poseer una identidad personal, muchas veces de forma enfermiza, nos vuelve consumidores de marcas. Digo de forma enfermiza pues el poder de la diferencia y la integración se mezcla de manera dinámica e indiferente alrededor de la comprensión del fenómeno de las marcas. 

    Las marcas nos ofrecen la seguridad de pertenecer a algo y tienen bastante más repercusión cuando los individuos están construyendo su personalidad, es decir, en la niñez y en la adolescencia, de ahí que las marcas hayan avanzado hasta llegar a las escuelas e institutos, lugares desde siempre protegidos del mercado. En esta economía tan globalizada como la que tenemos en la actualidad, donde es relativamente fácil fabricar productos idénticos a través de la subcontratación maquilladora, especialmetnte en las economías en vías de desarrollo, hace que muchas empresas consideren secundaria la fabricación del producto en sí y se centren en la tarea de la creación del espiritú del producto, es decir, en crear una "imagen" para la marca y de utilizar todos los medios a su alcance para llevarla con éxito a un mercado de personas insatisfechas y deseosas de alcanzar alguna pertenencia que les de la posibilidad, aunque sólo sea un placebo existencial, de poseer un valor simbólico

    Hay algo macabro en el fenómeno de las marcas, pero no dejan de ser insoslayables, la gente busca identificarse con ellas; las marcas se convierten en la plataforma adecuada para representar elaborados significados culturales y experiencia de vida. Los productos pierden importancia material, pero adquieren importancia simbólica. La idea de experimentar con emoción, cualquier cosa que se pueda compartir, manda hoy sobre la idea de adquirir objetos por si mismos. Los signos, en este caso las marcas, empiezan a pretender que tienen un significado; estas ya no van a ser más una manera de recordar lo que uno quiere comprar; se han incrustado en el esqueleto cultural de nuestra sociedad, son parte misma de nuestro sistema de ordenar las cosas, incluso construyen el contexto con respecto a quiénes somos y de que manera vivimos. Las marcas que usamos o que dejamos de usar construyen cuáles son nuestros valores, pero ellas mismas ya no son creadas simplemente por su publicidad, sino que se articulan por todo lo que hacen y por lo que nosotros los consumidores creemos que nos ofrecen. 

 

sábado, 20 de noviembre de 2010

El Sahara

    La semana pasada el ejército marroquí dirigido por su gobierno arraso el campamento de refugiados de El Aaiún, en el Sahara Occidental. Como se sabe este territorio fue colonia española hasta el año 1975, cuando tras la denominada "Marcha Verde" de ese año llevada a cabo por el Rey Hassan II y ante la inoperancia del gobierno español de turno, Marruecos ocupo de facto el territorio. Tras esta ocupación se produjeron en España los denominados "Acuerdos de Madrid", por los que nosotros renunciábamos a la posesión del territorio mientras que Marruecos y Mauritania se lo repartían, eso sí se estipulaba la obligatoriedad de celebrar un referéndum en el Sahara, donde la propia población saharaui decidiera su futuro. Estos acuerdos aunque son bastante malos fueron aceptados por la ONU, de forma que el referendum tenía que producirse si o si. Más tarde Mauritania renuncio a su "porción" del Sahara pero esa parte fue ocupada de forma inmediata por Marruecos. 

    La situación a día de hoy es la siguiente, el Sahara Occidental se encuentra ocupado de forma ilegal (con la connivencia de Occidente) por Marruecos, el cual no permite que se lleve a cabo el referéndum que exige la ONU, para que sean los propios saharauis quienes decidan que quieren hacer; Marruecos alega que si que lo quiere hacer pero no con el censo de población que tiene la ONU, sino con uno suyo, que esta más de decir que beneficia claramente a sus intereses; Marruecos ha llevado desde la ocupación la política de que los marroquíes se vayan estableciendo poco a poco en el Sahara (otra ocupación), para que si algún día se produce el referéndum estos "nuevos saharauis" puedan votar (ya que viven allí), y claro esta estos votaran porque el territorio siga perteneciendo a Marruecos; es una forma de cubrirse las espaldas. 

    ¿Y qué ha hecho nuestro gobierno ante lo acontecido la semana pasada en El Aaiún? El gobierno español en base a un falso dilema quiere justificar su silencio ante unos hechos gravísimos; no es verdad como opina nuestro gobierno que o bien se opta por garantizar el carácter estratégico de las relaciones con Marruecos o bien por condenar las atropelías del gobierno marroquí; por supuesto que hay un punto intermedio, lo que pasa que no se busca, porque no interesa o porque son unos ineptos. Precisamente como tenemos unas relaciones estratégicas con Marruecos, el gobierno debe de responder ante estos hechos tan graves, y no comportarse de forma farisaica como lo esta haciendo, además no es verdad lo que argumenta de que perderíamos mucho si las relaciones se estropean.

    Es verdad que España pagaría un coste alto pero Marruecos pagaría mucho más, ya que los riesgos a los que ambos países se enfrentan (se entiende que el terrorismo yihadista de Al Qaeda), en el caso del país norteafricano son más peligrosos; por eso es este el que más pierde si las relaciones se estropean, de manera que España tiene que aprovechar esta ventaja para decirle a Marruecos que por ese camino de la represión no va bien, porque lo que no puede ser es que en base a que se reconoce el papel importante que esta jugando en la estabilidad del Magreb, imponga sus opiniones en un territorio que ocupa en contra de la legalidad internacional y de los habitantes del mismo. 

     

lunes, 15 de noviembre de 2010

Características del Conocimiento Científico. Gino Longo

    El autor a través de una definición de ciencia por parte de Schumpeter, nos introduce en lo que para él es el conocimiento científico, es decir, la ciencia. Después de rechazar la definición de Schumpeter por ser estrictamente empírica, por no profundizar, nos habla de que el conocimiento consta de tres puntos principales; el primero sería que el conocimiento científico debe proporcionar una descripción pero sobre todo una explicación de la realidad; el segundo que dicho conocimiento no puede conformarse con cualquier explicación de la realidad, sino aquella que parte de sí misma, sin injerencias externas, e incluso llega a postular este segundo principio como el requisito para diferenciar lo que es ciencia de lo que no; el tercer aspecto nos dice que el conocimiento científico es solo una parte de la actividad humana, de forma que este nunca podrá ser considerado como un fin en sí mismo. 

    Para el autor el pensamiento y la acción van de la mano, pero esa unión no es directa sino mediata, siendo el conocimiento necesario para ella. Para actuar es indispensable un buen conocimiento de la realidad y la acción debe de ser el fin último del conocimiento, es decir, lo último que busque, porque la ciencia tiene como objetivo la búsqueda de la verdad de las cosas. Lo importante es la adecuación de los resultados obtenidos por la ciencia con la verdad y no su mayor o menor utilidad de actuación. 

    Desde el punto de vista del método también diferencia conocimiento y acción, ya que para él para que se de un buen funcionamiento de la praxis, esta se tiene que llevar a cabo de forma colectiva, y la investigación por contra de manera individual; todo esto es así porque la acción se puede plantear de forma grupal pero el pensamiento no. Que se manifiesten de forma distinta no quita que ambos sean fenomenos sociales, ya que al tener un cariz marcadamente social no pueden darse fuera de la sociedad humana. Para él los modos de desarrollar la acción no son los mismos que en el caso del pensamiento, de ahí que no nos podamos dedicar simultáneamente a ambas actividades, es decir, o nos comportamos como un hombre de ciencia (pensamos) o como un hombre de acción (actuamos). 

martes, 9 de noviembre de 2010

El Papa

    Este fin de semana ha estado de visita oficial en España, en las ciudades de Santiago de Compostela (por eso del año Xacobeo) y en Barcelona, su Santidad el Papa de Roma Benedicto XVI, y entre misa y misa ha dicho algo que viniendo de él y de la institución a la que encabeza (la Iglesia Católica) que no me sorprende nada, al revés si dijera lo contrario si que sería una novedad, pero que sin embargo me sigue cabreando cada vez que lo oigo. El Papa ha dicho que en España existe actualmente un anticlericalismo radical, en el que valores como la familia (la que ellos entienden como tal) o la vida se encuentran en peligro, ha pedido al Estado que actúe para protegerlos, y ha llegado a comparar el actual clima socioreligioso que se vive en el país con el que había en los años 30 durante la II República

    Lo primero este hombre (porque es un hombre aunque muchos ignorantes lo vean como una semidivinidad) no sabe o más bien no quiere saber que el estado español según su constitución se constituye como un estado aconfesional (este término es una ambigüedad típica de España, todo por miedo a definirse como LAICO), por el cual existe libertad de culto y no se debe privilegiar a ninguna religión (otra cosa es la realidad). Solo un ignorante irresponsable puede afirmar que en España se lleva a cabo a día de hoy un laicismo agresivo o que impera una clerofobia tan radical como la que existía antes de la Guerra Civil, la cual a lo mejor no se acuerda, fue el resultado de un golpe de estado militar apoyado por la jerarquía católica contra un régimen democrático. Como tengo a este Papa por un hombre inteligente y bien preparado no creo que sus declaraciones se deban a un desliz, sino que de alguna forma se cree lo que dice (lo cual no puede estar más lejos de la realidad), pero sobre todo me parece una estrategia que puede conducir a sembrar odios. 

    Desde que termino la dictadura pocos gobiernos han tratado mejor a la Iglesia Romana que el español; estamos en el siglo XXI, han pasado ya 35 años de la muerte del dictador y sin embargo no se han cancelado ni uno solo de los privilegios de los que goza la curia española, por ejemplo la situación de paraíso fiscal absoluto (con la excepción del IVA) en la que viven. Al contrario, en estos años incluso salen ganando, ya que el actual gobierno español ha establecido de forma definitiva el generoso sistema de financiación pública para la Iglesia Católica, y más aún, ha incrementado hasta un 34% lo destinado del impuesto del IRPF que el ministerio fiscal entrega a los Obispos por las declaraciones de renta de los ciudadanos-fieles que lo deseen. Otros ejemplos de generosidad pública hacia la Iglesia Católica, son la financiación por parte del Estado de colegios, clases de religión, capellanías, reconstrucción de templos, salarios de obispos, etc. 

    Si todo esto es anticlericalismo o laicismo agresivo, que sería de nosotros si en España tuvieramos un Estado confesional como el que teníamos en la época del nacionalcatolicismo; prefiero no saberlo. El Papa debería preocuparse por los casos de pederastia que cada vez en mayor número afectan a la Iglesia Católica por todo el mundo, e intentar erradicar la pobreza en el mundo, el cual debería ser su principal objetivo, en vez de dar sentencias (porque no son otra cosa) sobre el matrimonio homosexual, los métodos anticonceptivos, el aborto, la eutanasia,... así evitarían la creciente descristianización que se esta produciendo en Europa en estos momentos, que por otro lado parece que es lo único que les importa, el no perder fieles y con ello poder.