miércoles, 12 de enero de 2011

Capítulo IV.
PLUSVALÍA Y VALOR:
 
El capitalismo y el sistema de producción de mercancías no son la misma cosa; el capitalismo implica la producción de mercancías pero esta no implica necesariamente capitalismo. Para intentar aplicar la teoría del valor al análisis del capitalismo, el autor considera que es necesario examinar las características que separan a este del concepto general de producción de mercancías.

1.      El capitalismo.

Existen dos diferencias importantes entre ambos conceptos:

A)    Cada productor, en el sistema de producción de mercancías, posee y trabaja con sus propios medios de producción; en el capitalismo no ocurre así, ya que la propiedad de los medios de producción recae en unos individuos, mientras que son otros quienes realizan el trabajo.
B)    El sistema de producción de mercancías sigue el esquema de M-D-M, es decir, Mercancías- Dinero-Mercancías; por el contrario, el capitalismo se rige por el de D-M-D´ (Dinero inicial-Mercancías-mayor cantidad de Dinero). De ahí que el capitalista sólo invierte dinero (lo que se conoce como capital inicial) si tiene garantías de que lo va a aumentar. La diferencia entre D y D´ es lo que Marx llama plusvalía, que es lo que gana el capitalista y "suministra el fin directo y el incentivo determinante de la producción".

2.       El origen de la plusvalía.
 
De esta forma la plusvalía tiene su origen en la mercantilización de la fuerza de trabajo (FT), no del trabajo en sí; porque el capitalismo a través del salario compra la capacidad de hacer, el poder de trabajar. En este sentido el valor de la fuerza de trabajo viene dado por el tiempo de trabajo y por lo que se produce durante el mismo, y ya que la fuerza de trabajo es un producto en sí mismo, su valor corresponderá al tiempo y a los medios necesarios para su subsistencia, es decir, la del trabajador. En consecuencia a esto, la plusvalía aparece cuando el trabajador (la FT) le confiere a lo que produce un valor bastante superior, al de los costes reales de su producción, ya que las horas que hace el trabajador son más de las que necesita para realizar el producto, de ahí que se abaraten los costes y se aumenten los beneficios.

3.      Los componentes del valor.

De forma que el valor total de la mercancía consta de tres componentes:

A)             El capital constante: supondría el valor de los materiales y de la maquinaría usados; cuyo valor no sufre cambio cuantitativo en el proceso de producción.
B) El capital variable: supone el valor de la fuerza de trabajo, que si que sufre una alteración de su valor, lo que es la plusvalía.
C) La plusvalía en si misma.

4.      La tasa de la plusvalía.
 
Esta se define como "la proporción de la plusvalía con respecto al capital variable", siendo el resultado del cociente por un lado de la plusvalía y por otro del capital variable. La magnitud de dicha tasa se ve afectada por tres factores: la jornada de trabajo (la normal más la excedente), la cantidad de mercancías que se producen y que son necesarias para cubrir el salario real, y la productividad del trabajo.

5.  La composición orgánica del capital.

 Se define como "la medida de la relación del capital constante con el capital variable, en el capital total usado en la producción", es decir, es el resultado del cociente del capital constante más el variable por un lado y por otro el capital constante. La composición orgánica del capital esta determinada por: la tasa de los salarios reales, la productividad del trabajo, el nivel común de la técnica y la amplitud de la acumulación del capital en el trabajo.

6.  La tasa de ganancia.
 
 Esta supone para el capitalista la proporción crucial del proceso de producción y es el resultado de dividir la plusvalía por un lado, y la suma de los capitales constante y variable por otro. Teniendo en cuenta que los costes de los elementos que componen el capital constante, no entregan de igual manera todo su valor en la producción, ya que los materiales son degradables y transformables en menor tiempo que la maquinaria, de ahí que la inversión total en un período determinado (por ejemplo el capital invertido en un año), no es igual al capital total empleado en la producción a lo largo del tiempo de existencia, o el tiempo en el que tarda en degradarse una máquina o una fábrica.


ROBLEDILLO ALONSO, Carlos

CAPÍTULO III.
EL PROBLEMA DEL VALOR CUANTITATIVO


EL PRIMER PASO

El trabajo debe aplicarse necesariamente a la producción en toda sociedad, y los productos resultantes deben ser distribuidos entre sus miembros. Lo que cambia el curso de la historia es el modo de organizar y llevar a cabo estas actividades (producción y distribución). El valor de cambio constituye un aspecto de las leyes que gobiernan la asignación de la actividad productiva en una sociedad productora de mercancías. Estas mercancías son intercambiadas por otras en una cantidad precisa, al tiempo que absorben una cantidad de fuerza de trabajo. La cuantificación de estos intercambios es la finalidad de la teoría del valor, que constituirá un fundamento de la economía política moderna.

Karl Marx parte de la base de la existencia de una reciprocidad exacta entre las proporciones de cambio y de tiempo de trabajo de una mercancía. Atendamos a dos consideraciones. En primer lugar, el valor de una mercancía lo determina el “trabajo socialmente necesario” (aquel que se requiere para la producción de un artículo en condiciones normales de producción en una sociedad, con un grado medio de habilidad e intensidad). En segundo lugar, el trabajo más calificado que el trabajo medio deberá tener mayor capacidad de producir valor. Marx cree posible la medición de estos valores entre mercancías con trabajo medio o cualificado de modo independiente al valor que se dé en el mercado, esto es, en términos absolutos. Marx reducirá sus análisis al trabajo simple gracias a una consideración deflactada del trabajo cualificado, esto es, considerando cuántas horas de trabajo simple equivalen a una hora de trabajo cualificado.

Esta teoría, nos anuncia su autor, no contradice la teoría de la determinación de los precios por la intersección entre oferta y demanda en la que se basaban los análisis liberales, pero el equilibrio de mercado sólo podrá darse cuando el precio de cada mercancía sea proporcional al tiempo de trabajo necesario para producirla.

EL PAPEL DE LA DEMANDA

Marx trató de establecer el equilibrio económico general de una sociedad, considerando además del valor relativo de los productos, la distribución de cantidades y de la fuerza de trabajo. Para obtener este equilibrio necesitaría previamente obtener por un lado información sobre el costo relativo en trabajo, y por otro lado información sobre la intensidad relativa de las demandas individuales. Es importante la concepción marxista de la demanda, ya que el valor de uso -necesidad social- se revela como un factor de gran peso en la asignación de cantidad de trabajo que debe incorporarse a diferentes esferas.

El capitalismo por su parte, la demanda sólo tiene en cuenta las necesidades de los consumidores de manera parcial, y pone el acento en la distribución del ingreso como problema básico -que Marx considera como simple reflejo de las relaciones sociales de producción. El pensamiento de Marx se refiere a esta demanda capitalista como diferente a la demanda “real”. Si se acepta la proposición de que la demanda está dominada por la distribución del ingreso, se concluye que los problemas del valor deben ser abordados por la vía de las relaciones de producción y no por su demanda.

Las necesidades de los consumidores son considerados como un elemento reactivo de la sociedad, opuesto a los elementos relativamente estables que sólo cambian cuando su contexto varía sustancialmente. En el análisis marxista, son estos elementos reactivos aquellos que deben ocupar el primer plano en el estudio. ¿Y de qué manera estas necesidades del consumidor varían? Marx responde que de la biología, el estado físico y la mentalidad, y en la medida en que éstos se ausenten, del desarrollo técnico y organizacional de la sociedad. Estos últimos factores materiales son los que en última instancia determinan los procesos sociales, políticos y espirituales para el pensador alemán. Incluso más allá, la existencia social y su relación con el resto determina la conciencia humana, y no al revés.

LA LEY DEL VALOR vs PRINCIPIO DE PLANEACIÓN

La gran aportación de la teoría del valor pone de relieve que en una sociedad productora de mercancías caracterizada por la existencia de productores privados que persigan la satisfacción de sus necesidades mediante el intercambio, existe un orden gracias a la presión mutua sobre el otro de los productores equilibradoras de desviaciones, más allá de las planificaciones centralizadas. Esta ley del valor resume las fuerzas actuantes en una sociedad productora de mercancías, regulando a) las proporciones del cambio de mercancías, b) la cantidad producida de cada una y c) la asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes ramas de la producción. Ahora bien, en el momento en que la asignación de estas actividades se somete a control consciente, esta ley pierde su pertinencia e importancia, y se sustituye por el principio de planeación.

EL VALOR Y EL PRECIO DE LA PRODUCCION

Continuando con el pensamiento de Marx, el precio es únicamente la expresión monetaria del valor.

Para el autor, los precios de producción son modificaciones de los valores, derivadas de ciertas reglas generales no arbitrarias.

PRECIO DEL MONOPOLIO

En efecto, la aparición del monopolio dificulta el funcionamiento de la ley del valor como reguladora de las relaciones cuantitativas de producción y de cambio. Contando con el control de la oferta y motivado por su afán de acumulación, el monopolista se aprovecha de su posición desigual para forzar al alza el precio en detrimento de la demanda. El precio en este supuesto se desgaja del valor del producto, no como ocurriría en un escenario de competencia perfecta.

Sin embargo, aunque encontramos una clara fractura en la ley del valor en lo cuantitativo del equilibrio general de la producción, no la hallamos en lo cualitativo. Esto implica que las relaciones sociales de producción no se ven alteradas o que varíe el trabajo socialmente necesario. Podemos pues continuar midiendo y comparando unidades de producción y unidades de tiempo de trabajo necesario.


SÁNCHEZ BROX, Mario.

CAPÍTULO II.
EL PROBLEMA DEL VALOR CUALITATIVO

Introducción

El primer capítulo del El Capital  se titula “Las mercancías”. Mercancía es todo lo que se produce para el cambio más bien que para el uso del productor. El estudio de las mercancías es por consiguiente el estudio de la relación económica del cambio. Marx empieza por analizar “la producción simple de mercancías” que es como decir una sociedad en la que cada productor posee sus propios medios de producción y satisface sus múltiples necesidades por el cambio con otros productores que se encuentran en situación similar.

Sin embargo, Adam Smith, el cambio se liga del modo más estrecho posible al hecho tecnológico central de la vida económica, es decir, a la división del trabajo. Según él, se refiere con ello al origen de todo aumento de productividad. Es incapaz de ver estas ideas independientes.

Esta “propensión a traficar, a trocar y cambiar” es más aún peculiar de los seres humanos. Las implicaciones de esta posición son claras: la producción de mercancías, que tiene sus raíces en la naturaleza humana, es la forma universal e inevitable de la vida económica, la ciencia económica es la ciencia de producción de mercancías.

Pasando a Marx, se podría ver la diferencia del criterio que distingue su economía política de la de Adam Smith. Marx no niega la existencia de una relación entre la producción de mercancías y la división de trabajo, pero no se trata de ningún modo de la firme y rígida relación que describe Smith.

Marx se niega que la división del trabajo esté necesariamente ligada al cambio. La producción de mercancías no es la forma universal e inevitable de la vida. Es más bien una de las formas posibles de la vida económica que por ningún concepto puede presentarse como directa manifestación de la naturaleza humana. Se convierte en materia válida por tanto de la investigación histórico social. El economista ya no solo deberá ya confiar su atención en las relaciones cuantitativas que nacen de la producción, sino que debe dirigir también su atención al carácter de las relaciones sociales subyacentes.  Estos dos problemas, cuantitativo y cualitativo, Marx los considera dentro de un solo armazón conceptual.

Valor de uso

Toda mercancía tiene un doble aspecto, según Marx, el de valor de uso y el de valor de cambio.

El valor de uso no da a una mercancía ningún carácter peculiar. Este expresa cierta relación entre el consumidor y el objeto consumido.

Marx excluía el valor de uso de la esfera de investigación de la economía política, en virtud de que no da cuerpo directamente a una relación social. Pero esto no significa que el valor de uso no deba jugar ningún papel en la economía política. Por el contrario, así como la tierra, es esencial para la producción, el valor de uso es un prerrequisito del consumo, no está de ningún modo excluido por Marx de la cadena causal de los fenómenos económicos.

Valor añadido

Poseyendo valor de cambio las unas en relación con las otras, las mercancías exhiben su característica única. En una sociedad en que el cambio es un método regular de realizar el propósito de la producción social, es sólo en calidad de mercancías como los productos tienen valor de cambio. Aparece como una relación cuantitativa entre cosas, entre las mercancías mismas.  Es en realidad solo una forma exterior de la relación social entre los propietarios de mercancías. La relación de cambio como tal, es una expresión del hecho de que los productores individuales, trabajando aisladamente cada uno, trabajan en realidad los unos con los otros.

El cambio de mercancías es un cambio de los productos de trabajo de productores individuales. Lo que halla expresión en la forma de valor de cambio, es el hecho de que las mercancías de que se trata son productos del trabajo humano en una sociedad basada en la división del trabajo, en la que los productores trabajan privada e independientemente.

Trabajo y valor

La relación cualitativa del valor con el trabajo sería la siguiente: Por una parte todo trabajo es, hablando fisiológicamente, un  gasto de fuerza humana de trabajo, y en su carácter de trabajo humano abstracto idéntico, crea y forma los valores de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo es el gasto de fuerzas humana de trabajo en una forma especial y con fin preciso y en éste, su carácter de trabajo útil concreto, produce valores de uso.

Trabajo abstracto

A muchos la expresión “trabajo abstracto” les sugiere algo ligeramente misterioso, quizás no poco metafísico e irreal. El trabajo es abstracto solo en el sentido de que se asan por alto todas las características especiales que distinguen  una clase de trabajo de otro. La expresión trabajo abstracto es equivalente de “trabajo en general”, es lo común a toda actividad humana productiva.

Se puede decir que la reducción de todo trabajo a trabajo abstracto permite ver claramente, detrás de las formas especiales que el trabajo puede adoptar en un momento dado cualquiera, una suma de fuerza de trabajo social que es susceptible de transferencia  de un uso a otro de acuerdo con la necesidad social, y de cuya magnitud y desarrollo depende en última instancia la capacidad productora de riqueza de la sociedad. La adopción de este punto de vista, además está condicionada por la naturaleza misma de la producción capitalista, que lleva la movilidad del trabajo a un grado muy superior al de todas las formas anteriores de la sociedad.

El carácter fetichista de las relaciones

En la producción de mercancías la relación básica entre los hombres “adopta, a sus ojos, la fantástica forma de una relación entre las cosas”. Esta materialización de las relaciones sociales es el corazón y la médula de la doctrina del Fetichismo de Marx.
En las nebulosas regiones del mundo religioso…los productos del cerebro humano aparecen como seres independientes dotados de vida y que entran en relaciones tanto unos como otros como con la especie humana. Lo mismo pasa en el mundo de las mercancías con los productos de la mano del hombre. A esto le llamo el Fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo tan pronto son producidos como mercancías, y que es , por consiguiente, inseparable de la producción de mercancías.

Como regla general, los artículos de utilidad se convierten en mercancías solo porque son productos de individuos privados. El trabajo del individuo se afirma como parte del trabajo de la sociedad solo a través de las relaciones que el acto del cambio establece directamente entre los productos e indirectamente, a través de ellos, entre los productores. Para éstos, por consiguiente, las relaciones sociales entre el trabajo de individuos privados aparecen como lo que son, es decir, no como relaciones sociales directas de personas en su trabajo, sino más bien como relaciones materiales de personas y relaciones sociales de cosas.

Sólo cuando la producción de mercancías adquiere un desarrollo tan alto y una difusión tan grande como para dominar la vida de la sociedad, el fenómeno materialización de las relaciones sociales adquiere importancia decisiva.

Una vez que el mundo de las mercancías ha realizado por así decirlo, su independencia, y sometido a los productores a su dominio, estos últimos empiezan a mirarlo en mucho del mismo modo que ven ese otro mundo externo al cual tienen que aprender a adaptarse, el mundo de la naturaleza misma. El orden social se convierte en la expresión “segunda naturaleza”.

En el campo de la economía política, aparecen distintos métodos e ideas donde se aclaran en las doctrinas del siglo XVIII, de los Fisiócratas en Francia y la escuela clásica de Inglaterra. La “mano invisible” de Adam Smith…todo ello indica la profunda creencia en el carácter impersonal y automático del orden económico.
Pero sus raíces específicas en las características de la producción de mercancías, tanto como su conexión con las doctrinas afines de la ley natural y el automatismo social, son brillantemente esclarecidas por la teoría del Fetichismo de Marx.

La materialización de las relaciones sociales ha ejercido una profunda influencia en el pensamiento económico tradicional, por lo menos en dos sentidos importantes: Por un lado, las categorías de la economía capitalista –valor, renta, salario, ganancias, interés…- han sido consideradas como si fueran inevitables categorías de la vida económica en general. Los sistemas económicos anteriores han sido vistos como versiones imperfectas o embrionarias del capitalismo moderno y juzgadas en consecuencia.

En segundo lugar, la atribución de poder independiente a las cosas no es en ninguna parta más clara que en la división tradicional de los “factores de producción” en tierra, trabajo y capital, de cada uno de los cuales se piensa que “produce” un ingreso a sus propietarios.

Esta es la apariencia. Quienes consideran las formas capitalistas como naturales y eternas, admiten la apariencia como verdadera representación de las relaciones sociales.

Si la producción de mercancías ha fomentado la ilusión de su propia permanencia y ocultado el verdadero carácter de las relaciones sociales a que da cuerpo, ha creado a la vez la racionalidad económica de los tiempos modernos, sin la cual un pleno desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad sería inimaginable. La racionalidad, en el sentido de una adaptación deliberada de los medios a los fines en la esfera económica, presupone un sistema económica sujeto a ciertas leyes objetivas que no son del todo inestables. Dada esta condición, el individuo puede proceder a plantear sus negocios en tal forma que pueda alcanzar, desde su propio punto de vista un resultado óptimo.

El desarrollo de la producción de mercancías bajo las condiciones del capitalismo exhibe, por una parte, una intensa racionalización de sus procesos parciales, y por otra, una creciente irracionalidad del funcionamiento del sistema como un todo.





BOILLO HUETE, Marta

CAPÍTULO I.
EL MÉTODO DE MARX


UN PENSAMIENTO ABSTRACTO:

Karl Marx apostó para aproximarse a la realidad económica que le rodeaba, por una metodología abstracto-deductiva, lo que dicho en otras palabras quiere decir un acercamiento desde lo genérico hasta lo concreto, de lo abstracto a la realidad. Este enfoque tiene, como su primo hermano el inductivo, ciertas limitaciones que vale la pena considerar. La trampa de la abstracción es caer en el universalismo pretendido de la ciencia, sobre la base de un imposible rigor científico. En efecto, como Sweezy nos recuerda, el problema que se examina y los elementos que consideramos en su análisis son necesariamente limitados, como limitadas son las capacidades intelectuales y la posibilidad de obtener información. Un ejemplo: muy diversos autores han realizado investigaciones sobre lo que a priori constituye la misma materia, seleccionando y descartando diferentes elementos. De este modo, Adam Smith nos habla de “la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, David Ricardo sobre las “leyes que rigen la distribución de productos de la tierra”, al lado de los cuales podemos encontrar “la conducta humana como relación entre fines y medios limitados que tienen usos alternativos” de Robbins. Únicamente mediante la comprobación experimental de las hipótesis que se ha planteado puede confirmarnos un buen ejercicio de abstracción.

En cuanto al caso de Karl Marx, el elemento alrededor del que giran sus análisis es el proceso de cambio social, y el conjunto de la sociedad por extensión. A su alrededor, estudiará las interrelaciones económicas entre otros elementos, pero sin duda éste acabará siendo el pilar de su teoría tras determinar los modos de producción como llave del cambio social. Imbuido por el conflicto hegeliano entre fuerzas opuestas, concebirá la historia desde esta perspectiva. Y desde estos presupuestos básicos, identifica las fuerzas económicas como las variables fundamentales de su estudio, extrapolándolas desde su realidad capitalista a las relaciones sociales (apellidadas ya de producción) de anteriores fases históricas. Marx desarrolla su argumento esgrimiendo que “la relación entre el trabajo asalariado y el capital determina todo el carácter del modo de producción”, con lo que procede a establecer dos sectores enfrentados por la posesión de los medios de producción: burguesía y proletariado. Precisamente, dos de las grandes aportaciones de Marx al pensamiento económico fueron por un lado resaltar que la producción de mercancías no es forma universal e inevitable de la vida económica, y por otro la inclusión en una misma estructura conceptual de las relaciones cuantitativas de producción de mercancías junto a las relaciones sociales subyacentes.

Siguiendo estos preceptos metodológicos, el análisis marxista estará caracterizado por la prioridad de las relaciones sociales del capital y el trabajo, dedicándose al estudio de otras variables separadamente con posterioridad. De este modo, desecha el valor de uso para centrarse en el valor de cambio, único relevante para las relaciones sociales. Además, sólo las formas relacionales más relevantes entre capital y trabajo serán consideradas, esto es, las tendencias estructurales de la sociedad. Todo esto conduce a una aproximación a la economía política desde el análisis de las mercancías, entendida en sentido amplio como todo aquello que se intercambia en un sistema de producción, esto es según su análisis, la fuerza de trabajo del obrero y el dinero recibido a cambio por el capitalista.

UN PENSAMIENTO HISTÓRICO:

Junto con la determinación del modo de producción como llave de las relaciones sociales, el método histórico en esencia de Marx es uno de los pilares de su teoría. La sociedad se halla en continuo cambio ad infinitum causado por las idas y venidas de las relaciones entre personas. De este principio abstrae el movimiento como constante inmutable. Construye a continuación la idea de un ciclo de vida del desarrollo de las fuerzas productivas hasta que la mecánica entra en contradicción. Esta mecánica, emana de las relaciones sociales, determinadas nos dice Marx por las relaciones de producción presentes en la sociedad, pero en último término nos recuerda, que es la acción humana la responsable de los cambios del sistema. Este tipo de planteamiento ha abierto camino a una actitud consecuentemente histórica de las ciencias sociales.


SÁNCHEZ BROX, Mario.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Teoría del Desarrollo Capitalista. P. M. Sweezy

    Esta lectura se corresponde con la parte introductoria del libro de Sweezy; este empieza dando una definición de sociedad, la cual "es un número de individuos entre los cuales existen ciertas relaciones precisas y más o menos variables". El autor plantea la cuestión de si se puede considerar a la economía política como una ciencia social, él lo pone en duda; afirma que de forma general se suele pensar que sí lo es, de ahí que se diga, que esta estudia las relaciones sociales de la producción y distribución; la razón de que se la considere una ciencia social es que a partir de las necesidades que surgen en la sociedad se da lugar a las relaciones mercantiles y de producción para generar bienestar material. El problema que trae esto es que entonces ya no se considera al sistema económico como una relación entre hombres, sino como una relación entre personas y mercancías; esto es lo que lleva a preguntarse, según Sweezy, si de verdad la economía política puede ser catalogada como una ciencia social. Lo material colapsa lo social y todas aquellas acciones que lleva consigo. Las relaciones entre individuos quedan limitadas con ello a un componente práctico y utilitario basado en el producto y el valor.

El Método de Marx.

  1) El uso de la abstracción: 

   En este punto Sweezy resalta que Marx utilizaba el método abstracto-deductivo, lo que los teóricos modernos llaman hoy en día, el método de las "aproximaciones sucesivas", consistiendo en avanzar poco a poco de lo más abstracto a lo más concreto, eliminando suposiciones simplificantes en las posteriores etapas  de la investigación, de manera que la teoría pueda tener en cuenta y explicar una esfera cada vez más grande de fenómenos reales. Sin embargo, de forma diferente a los clásicos, este principio no da conocimiento por si mismo, hay que saber de qué se hace abstracción y de qué no; de esto surgen dos cuestiones: la primera, qué  problema examinamos y la segunda, cuáles son los elementos básicos del problema. 

    El autor nos explica el  método de Marx, en base a como este lo llevo a cabo en su estudio de la economía política, y en concreto, a través de los resultados que este obtuvo y que fueron publicados en su obra El Capital. Una de estas conclusiones es que la clave del cambio social se encuentra en los movimientos del  modo de producción. Siendo este el objetivo, los principales aspectos de la cuestión que planteó Marx son los mismos del pensamiento de Hegel, que hacían énfasis en el proceso y desarrollo utilizando el conflicto entre fuerzas opuestas o contradictorias, de dónde surge el concepto de Marx de "conflicto de clase". 

    Marx eligió, durante el transcurso de su investigación, la relación que se establece entre capital y trabajo en el ámbito de la producción industrial, como la más importante de la sociedad capitalista. Esta relación, según Marx, es una relación de cambio, de la cual se deriva la teoría de la economía política marxista, que vemos reflejada en el primer capítulo del Volumen I de la obra El Capital, que lleva el título de "Las Mercancías";  algunos de los resultados más interesantes de los obtenidos por Marx en sus estudios, provienen de la forma de considerar las mercancías. Sweezy también habla de los volumenes II y III de dicha obra, donde para él , Marx tomará en cuenta factores que omitió de forma consciente en el primero, es decir, llevará el análisis a niveles de abstracción progresivamente más bajos. 

2) El carácter histórico del pensamiento de Max:

    Dice Lukacs que el método de Marx "es en su profunda esencia histórico". Marx dijo: " los hombres hacen su historia pero no la hacen exactamente a su gusto; no la hacen en circunstancias escogidas por ellos, sino en circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas del pasado"; la sociedad cambia, y a su vez, puede ser cambiada dentro de unos límites. La aceptación consecuente de este punto de vista nos lleva a una actitud consecuentemente histórica ante la ciencia social. Es un aspecto característico del pensamiento no marxista el poder comprender el carácter transitorio de todos los sistemas sociales anteriores, en tanto que esta facultad crítica falla cuando se trata del orden capitalista mismo. La mayoría de los individuos aceptan el sistema capitalista igual que dan por hecho la existencia del sistema solar.   
           

jueves, 23 de diciembre de 2010

Método y Ciencia. Roberto Carballo

1) Significado de la Ciencia. 

    El profesor para responder a la pregunta de que es la ciencia y que objetivos persigue, se decanta por una construcción personal basada en su experiencia y en sus investigaciones. La ciencia es una actividad humana y social, cuyos esfuerzos por comprender la naturaleza permiten al hombre acercarse a sus límites, y que se imbuya de un sentimiento de prepotencia, ya que considera que a través de esta puede conseguirlo todo. Pero precisamente como actividad humana tiene sus límites; su objeto y método de investigación son relativos, nada puede explicarse al 100%, por eso las leyes de la ciencia son limitadas en el tiempo. Hoy en día la ciencia es utilizada como mecanismo de dominación social; una minoría (la comunidad científica) la tiene secuestrada de la sociedad, utilizandóla para su propio provecho, e impidiendo que pueda ser cambiada; es como si la comunidad científica tuviera miedo de que si alguien ajeno a ellos accediera a la ciencia pudieran perder poder. 

2) Ciencia y Progreso. 

    En base a que su método de investigación cambia con el tiempo, la ciencia quiere explicar la naturaleza, con el fin último de que el hombre progrese. Todo investigador aspira a que su especialidad adquiera socialmente el carácter de ciencia, pero como se dijo antes, esta está muy guardada de intromisiones, de ahí que surja la gran cuestión de establecer criterios para demarcar lo científico. Tales criterios buscan que la ciencia se conciba en  base a dogmas, de forma que no varíe; pero como dice el profesor, ese no es camino para alcanzar el progreso, más bien se debe de dar una definición abierta de la ciencia, basada en la consciencia, en la sistematización y en la autolimitación, de manera que ayude a describir la naturaleza. 

3) Ciencia y Concepción del mundo. 

    El objetivo final de la ciencia, sus resultados, suponen una concepción del mundo, ya que esta para realizarse se nutre de los sistemas de ideas vigentes, de ahí que se pueda decir que las ideologías tienen un papel importante en el método científico. En este punto de la lectura  el profesor se remite a algo que  ya encontramos en la lectura "Mecanismo de la Investigación Científica" de Gino Longo; lo importante para la ciencia es su método de investigación, ya que esta asienta su desarrollo sobre las continuas variaciones que sufre aquel, de forma que va cambiando la visión que esta tiene de la realidad. 

4) Método e Ideología. 

    El método tampoco es ajeno a la ideología, esta penetra como si nada en el proceso científico; desde la etapa pre-analítica hasta la refutación o falsación popperiana, impregna todas las etapas de la investigación y todas las formas expositivas a ella añejas. 

5) Etapas del Método Científico. 

    Se diferencian cuatro etapas en al metodología científica: descripción, clasificación, explicación y verificación; usándose tres modos de inferencia: deductivo, inductivo y reductivo. Dependiendo de en que punto se ponga más énfasis, surgirán los distintos métodos de investigación. Un investigador debe de poseer espiritú de observación, fantasía e intuición, y ser consciente de su ignorancia además de desear conocer la verdad. La 1ª fase del método científico consiste en que no se puede iniciar una investigación de la realidad, sin tener una visión pre-analítica de la misma, es decir, para indagar en el objeto de estudio, el investigador tiene que tener una visión de este anterior al análisis del mismo. En segundo lugar, a esta visión le tiene que acompañar una observación de los hechos, la propia observación de la realidad, de manera que se clasifique los elementos y las relaciones que hay en ella, para dar lugar a la elaboración de una teoría provisional. En tercer lugar se desarrolla un fase de concretización, purificando la hipotésis de los elementos extraños a la realidad estudiada, es decir, lo que se hace es verificar la veracidad de la hipotésis, a través de comparar los resultados de la misma con los hechos, de manera que ya se tiene una teoría consolidada. La última fase supone la contrastación intersubjetiva, ya que la teoría habrá de ser comunicada a la comunidad en el lenguage apropiado y sentando de forma clara los resultados y conclusiones que se derivan de ella. 

6) Método de Investigación y Método de Exposición. 

    En base a lo anterior ambos métodos deben de ser diferentes. La investigación abarca todo el proceso del conocimiento científico, mientras que la exposición sólo puede darse cuando se finaliza la primera fase de la investigación, es decir, es en la segunda etapa del conocimiento científico cuando ya son compatibles investigación y exposición.     

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El Mecanismo de la Investigación Científica. Gino Longo

    ¿Cómo se desarrolla la investigación? La 1ª fase de una investigación consiste en que el conocimiento siempre surge de los hechos, a partir de la observación de los mismos; pero esto no es todo, los hechos por sí mismos no explican nada, hay que elegir los más importantes, establecer las relaciones existentes entre ellos y en cada hecho concreto resaltar los aspectos más relevantes. De ahí que la 2ª fase consista en formular una hipotésis que explique el conjunto de los hechos de una forma lógica y coherente. En esta nueva etapa lo importante es estar en posesión de una gran fantasía creadora, de la cual se puede decir  que es una cualidad propia del pensamiento humano, por la que la conciencia humana, en un primer momento simple reproductora de la realidad, puede conocerla y modificarla. Conocerla porque la fantasía permite formular las hipotésis que después veremos si son ciertas en base a los hechos, y modificarla porque facilita al individuo crear mentalmente la imagen de lo que no existe, pero que él anhela alcanzar. La fantasía es lo que hace al individuo un sujeto creativo, y viene de la mano de la intuición, por la cual el hombre selecciona las "fantasías"  más racionales o verosímiles, desechando las que no se adecúan al conocimiento, las más "fantásticas". 

    La 3ª fase de la investigación científica consiste en comprobar al 100% que las hipotésis formuladas se correspondan con la realidad de los hechos, ya que esta es la única forma de comprobar si una teoría es verdadera o falsa. La 4ª y última fase consiste en sustituir las hipotésis formuladas anteriormente por los resultados obtenidos en la comprobación. La investigación científica necesita tanto de la elaboración teórica como de la observación de los hechos, si una de las dos falta dejamos de hablar de ciencia; ambas se complementan pero son distintas entre sí, de ahí que haya que utilizar cada una de ellas en el momento adecuado. Es en este momento que surge la duda de por donde debe de comenzar el trabajo científico: si por la formulación teórica o por el análisis empírico. Algunos autores consideran que los hechos deben de proceder y constituir la base de toda teoría y otros que toda investigación concreta debe de iniciarse tras un proceso de elaboración teórica. ¿Quién tiene razón? Pues aunque parezca una contradicción ambos, ya que los hechos siempre forman parte de la elaboración una teoría, pero a su vez el individuo, cuando empieza una investigación, también bastante antes de que se formule la teoría, ya esta en posesión de conocimientos y de observaciones empíricas.   

    ¿Cómo se transforma la investigación individual en coléctiva? Pues sencillamente; el investigador utiliza los hechos observados, descubiertos y analizados por otros, una vez los ha verificado personalmente, y hace lo mismo con las hipotésis formuladas por otros, primero las verifica y a continuación las introduce en su teoría; la cuestión es recíproca, los demás investigadores también se aprovecharán de su investigación y elaboración. Del proceso de conocimiento se derivan dos consecuencias: la 1ª es que si el investigador quiere utilizar las conclusiones de las investigaciones hechas por otros, es necesario que él mismo haya emprendido su propia elaboración, aunque sea un esbozo; y la 2ª sería que no sólo las concepciones evolucionan históricamente, también lo hacen los conceptos que las expresan, por lo que todo investigador tiene que crear por su cuenta, el aparato conceptual necesario para su investigación.

    De lo dicho hasta ahora, se puede deducir que la ciencia estudia ciertos aspectos de la realidad, es decir, toda ciencia tiene un objeto concreto de investigación; toda ciencia al indagar sobre su propio objeto de estudio utiliza un determinado método para investigar; y que toda ciencia al aplicar dicho método sobre su objeto de investigación, da, en cada fase del proceso, una visión global sobre el apartado de la realidad que investiga, y por ende, una determinada visión científica de la realidad, en definitiva crea conocimiento. Mientras que el objeto de investigación casi no cambia el método sí que lo hace, de forma que la visión de la realidad que nos ofrece la ciencia va variando con cada nueva etapa del desarrollo científico, de modo que las ciencias van evolucionando. Lo más importante en la ciencia es su método de investigación.